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ASPECTO PSICOLOGICO 
.Contenidos recopilados por ELIZABETH (c) 2002

 
Por la Elene Arbitman Nuevo
Infertilidad: enfoque psicológico en la pareja

La mayoría de la gente asume que va a tener la opción de elegir si va a tener un hijo o no. Las niñas desde chicas hablan sobre ser madres y se imaginan embarazadas algún día. Algunos hombres se imaginan a ellos mismos como padres orgullosos caminando junto a sus parejas embarazadas y posteriormente empujando una carreola con un bello bebé.

Pero a veces esa no es la realidad, y cuando a la pareja se le diagnostica infertilidad, es un momento crítico para ellos como individuos y como pareja.

Médicamente hablando, la infertilidad es definida comúnmente como la incapacidad de concebir un hijo y llevar a término un embarazo.

Se puede dividir en:

a) "Infertilidad primaria.- no han logrado tener un embarazo.
1.- Infertilidad primaria femenina.- mujer que nunca concibió un hijo y se demuestran alteraciones funcionales y/o del aparato reproductivo.
2.- Infertilidad primaria masculina.- hombre que no logra fecundar una mujer y tiene alteraciones en el líquido seminal.

b) Infertilidad secundaria.- la pareja tiene antecedentes de uno o varios embarazos.
1.- Infertilidad secundaria femenina.- mujer que tuvo un hijo pero ahora presenta alteraciones funcionales y/o del aparato reproductivo.
2.- Infertilidad secundaria masculina.- hombre que tuvo un hijo pero ahora presenta alteraciones en el líquido seminal.

c) Infertilidad no explicada.- es aquella que no se ha podido detectar con todos los métodos actuales, no presenta ninguna alteración ni en el espermatozoide, líquido seminal y/o en el aparato reproductor masculino/femenino.

d) Infertilidad idiopática.- se encuentra una alteración a cualquier nivel, pero se desconoce su etiología."

Es común que las parejas y los individuos que viven estas situaciones, comiencen a aislarse de sus amigos y familiares y eviten socializar por temor a discusiones incómodas acerca del proceso de fertilidad. Convivir con amigos o familiares que tengan hijos o estén embarazadas también les es difícil, especialmente cuando están en el periodo que les acaban de diagnosticar la infertilidad o les están aplicando un tratamiento.

Vivir un proceso de infertilidad provoca estrés tanto a nivel individual como de pareja, ya que antes de la aceptación de ésta, se someten a muchas pruebas médicas y los tratamientos requieren de grandes esfuerzos, los cuales finalmente no tienen buenos resultados.

Entre los factores externos que causan estrés en la pareja se tienen:
1.- El tratamiento médico, que implica tiempo y toma de medicamentos que pueden alterar la función del cuerpo, y por ende, cambios en el estado de ánimo.
2.- Los gastos por consultas médicas, tratamientos, medicamentos, estudios, etc.
3.- En cuanto al aspecto social, la presión de familiares y amigos por la llegada del bebé. En este proceso la pareja puede aislarse socialmente.

Algunos factores internos que causan estrés en la pareja son:
1.- Los mensajes internos, tanto de cada persona como de la pareja misma. Surgen frases tales como "soy un fracaso" "No valgo como mujer" "No soy un verdadero hombre" "Estamos siendo castigados".
2.- Valores personales y familiares de cada uno de los miembros de la pareja.

Como los integrantes de la pareja experimentan desilusión de ellos mismos y del otro, pueden comenzar a confundir la esencia de su decepción. En el proceso de los problemas reproductivos, pueden experimentar una pérdida de la pareja tanto como un hombre completo o como una mujer completa. Esto puede ser una profecia auto-cumplidora. La tensión por los problemas reproductivos puede producir un tipo de irritabilidad e impaciencia general, en este estado de desequilibrio un miembro o ambos de la pareja, pueden estar vulnerable a buscar confort, distracción o alivio en otra pareja sexual, alcohol o drogas, trabajar de más, o mucha recreación. Este tipo de reacciones contribuye a penas futuras en lugar de resolución.

Muchas veces la pareja olvida en estas circunstancias que el matrimonio junto con el amor que se siente hacia el otro fue primero, y basado en éste, se decidió tratar de tener un hijo.

En este proceso, la calidad de la vida sexual de la pareja en la etapa en la que se busca el embarazo puede volverse muy estresante y mecánica, ya que cada uno de los miembros de la pareja trata de hacer lo correcto en el momento correcto. Cuando la imposibilidad o improbabilidad de embarazo es reconocida, el sexo se percibe como un recordatorio de fracaso y es evitado. La habilidad para disfrutar la sexualidad por sí misma, la mayoría de las veces, solo puede volverse a obtener con ayuda terapéutica.
Los individuos y las parejas no-productivas normalmente, por lo menos de forma temporal, confunden reproducción, adecuación sexual, y el ser un padre o una madre competente.

No hay que olvidar, que la infertilidad afecta a una pareja y no a un individuo aislado.
Es algo con lo que las parejas tendrán que vivir siempre, y cada uno lo enfrentará de distinta manera, siendo esto una de las partes más confusas y frustrantes Unos son más flexibles que otros. El contexto y las experiencias vividas contribuyen también a quien es uno como persona. Ya que cada miembro de la pareja, como individuo, ha crecido en casas separadas, diferentes familias, y los antecedentes personales les han enseñado distintas formas de reaccionar. Los hace individuos únicos, con necesidades y expectativas separadas.

Aunado a esto, están las diferencias de género en el significado que cada uno de los miembros de la pareja le da a la concepción de un hijo, que puede dificultar al hombre y a la mujer el entendimiento de los sentimientos y reacciones del otro.

Las pérdidas a lamentar son distintas en el hombre y en la mujer, el primero es privado de la satisfacción de contribuir al embarazo y tener un hijo biológico, la mujer es privada de la experiencia del embarazo.

Un hombre infértil, por un tiempo siente que es menos potente, menos hombre y esto lo hace menos capaz de ser un buen padre. Una mujer como no puede embarazarse es menos femenina y no es capaz de ser una buena madre.

Las mujeres normalmente se ven como las consejeras o proveedores emocionales de la relación, se sienten responsables de todos los sentimientos malos. Cuando intentan reprimir los sentimientos, sus emociones pueden ponerse más ominosas, hasta que finalmente se sienten fuera del mando.

Las mujeres en las parejas infértiles protegen a menudo a sus maridos de su propio dolor y sentimiento de fracaso, tomando mucha de sus propias responsabilidades y sentimientos, tendiendo a sentir las cosas desde el corazón.

Los hombres se ven tradicionalmente como los proveedores financieros de la relación y son responsables de proteger a la familia de los peligros reales o imaginarios, normalmente en esta situación se sienten más amenazados, ya que siempre han tenido que reprimir sus emociones. Son entrenados para dar instrucciones, tomar el cargo, tomar decisiones y para pensar, y de esta manera desviar sus emociones.

Los varones en las parejas infértiles a menudo se sienten agobiados por la intensidad de las emociones de su compañera así como por su propia incapacidad para acceder a sus sentimientos. Tienden a enfocar su energía en su trabajo, lugar donde ellos sienten que pueden tener éxito, buscan respuestas lógicas y se inclinan menos por compartir sus miedos.

I.1 DUELO
La infertilidad es una experiencia que implica múltiples pérdidas para cada una de los miembros de la pareja. Las áreas de pérdidas más significativas son:

1.- Pérdida del control de múltiples aspectos de la vida.- El sentimiento más claro e inmediato vivido por las personas que experimentan infertilidad es la pérdida del control sobre numerosos aspectos de su vida. Tratar la infertilidad demanda a las parejas que pierdan más control. Por ejemplo: control de su privacia sexual y espontaneidad, en lo referente al aspecto médico (muestras de semen, fecha de tener relaciones sexuales, etc.)., control de su tiempo, de sus decisiones, etc.

2.- Pérdida de la continuidad genética enlazando el pasado y el futuro.- Infertilidad significa la pérdida de la continuidad genética individual, de la expectativa que los genes de la familia continúan hacia un pasado promisorio.

3.- Pérdida de poder combinar la pareja con la que se comparte la vida y la concepción de un hijo - los sueños acerca de convertirse en padres incluye la expectativa de concebir un hijo. Al elegir a la pareja con quien se quiere compartir la vida, se fantasea un poco el como van a ser los hijos, los cuales representan las bendiciones de ambos miembros de la pareja al igual que sus defectos, al mismo tiempo representa para muchos un tipo de vinculación final entre los miembros de la pareja. Cuando una parte de la pareja da sus genes al compañero para mezclarlos, ofrece su parte más vulnerable e íntima, así como el sentido más valioso de sí mismo, un regalo que quizás es el más preciado que se puede ofrecer.

4.- Pérdida de la satisfacción física del embarazo y el nacimiento.- A pesar de que mucha gente ve la pérdida del embarazo como algo que pertenece exclusivamente a la mujer, esto no es cierto. Aunque los cambios físicos y el reto del embarazo y el nacimiento son experimentados por la mujer, dando como resultado un hijo, en realidad es el ritual final del paso de ambos, tanto mujer como hombre, de convertirse en adultos. La habilidad física de embarazar a una mujer y de cargar en el vientre y dar a luz un hijo representa la expresión última de femineidad y masculinidad, los cuerpos responden para lo que se les ha construido.

5.- Pérdida de la gratificación emocional del embarazo y el nacimiento.- este grupo de gratificaciones emocionales consiste en compartir el embarazo, preparar el nacimiento del bebé, la experiencia de alimentar al bebé con la propia leche, (que a veces no es posible), etc.

6.- Pérdida de la oportunidad de ser padres biológicos.- El ser padres es el objetivo de desarrollo de la mayoría de los adultos. Eric Erickson ha identificado una serie de acontecimientos humanos que apoyan para lograr el desarrollo a través de toda la vida. En la adultez, el objetivo principal es regeneratividad y paternidad. El ser infértiles, en el fondo, amenaza la habilidad que se tiene para lograr esos objetivos, por lo que para muchos representa un acontecimiento devastador.

7.- Pérdida de proporcionarle a los abuelos un nieto consanguíneo.

8.- Pérdida de pertenecer al grupo de amigos de edad semejante debido a la edad de los niños, ya que cuando se decide por otra alternativa de formar una familia, han pasado varios años.

Las pérdidas debido a la infertilidad se repiten constantemente. Los resultados de ésta pasan inadvertidos e insensibles por la mayoría de las personas que están cerca y alrededor de la pareja, y totalmente invisible para aquellos que no son íntimos. El cuerpo es un recordatorio constante para la pareja de que la "han fallado", tienen que vivir siempre con ese cuerpo, y cada mes vuelven a recordar la pérdida y la propia incapacidad.

Cuando un amigo tiene un nuevo bebé, cada hermano que tiene un niño, cada cara sonriente en la tienda o en la calle, cada persona embarazada, son recordatorios constantes de algo que ellos no pueden tener.

Algunos o ambos miembros de la pareja pueden sentirse incómodos con la presencia de un niño, y pueden mostrarse irritados con éste. Esto los puede llevar a "probarse" a ellos mismos y a su pareja que de todas formas no serían buenos padres.

Cuando los padres adoptan a niños más grandes, pierden los primeros años del desarrollo del hijo. También perdieron la posibilidad de protegerlo del dolor temprano de abuso y negligencia.

Cuando la pareja decide tener un hijo con un método alternativo y falla en resolver la pérdida de una manera sana, puede tener un efecto dominó en como manejan en un futuro los asuntos referentes a los hijos. El fallar en la solución del duelo puede tener los siguientes efectos:
- Puede dañar la habilidad de los padres para reconocer el dolor asociado con asuntos de adopción u otro método alternativo y ofrecer soporte a través de ese dolor.
- Puede forzar a los padres a auto-protegerse, y esto los va a inhibir de formar vínculos emocionales fuertes con el niño.
- Puede causar que los padres (por ejemplo adoptivos) proyecten temores y creencias del pasado en momentos y relaciones actuales.

Para poder resolver esas pérdidas de una manera sana, la pareja debe vivir el duelo respectivo.

Las etapas del duelo que vive una pareja diagnosticada con infertilidad son:

1.- Shock
Las parejas al enterarse o darse cuenta que tienen un problema de infertilidad se quedan en shock. Nunca lo imaginaron, y como no lo toleran, se presenta una fase de negación. Utilizan sus defensas en un intento de negar la realidad dolorosa que está emergiendo. Racionalizan, evitan y continúan buscando una manera de salir de esto a través de excusas: deciden que el problema es que han trabajo mucho, necesitan vacaciones para poder tener sexo productivo, etc. La infertilidad no les puede estar sucediendo a ellos, es temporal y seguramente se va a resolver en un tiempo.

2.- Enojo
El enojo es probablemente la respuesta más común a cualquier situación en que la persona se siente tratada injustamente, humillada, desechada o fracasada. La infertlidad causa todos estos sentimientos. Las parejas infértiles se sienten francamente incomprendidas, la infertilidad es injusta y sus cuerpos y mentes se sienten humillados por los interminables estudios, tratamientos y estrés emocional, así que tarde o temprano el enojo aparece como una respuesta a todas las circunstancias desagradables.

El primer enojo que se experimenta es cuando se dice ¿Por qué yo?, todos pueden y yo no. ¿Qué hice que otros no han hecho?
Después el enojo se dirige del yo al tú. ¿Por qué a ti? Y en la pareja esto puede volverse un problema al atacarse mutuamente. La ira y el enojo se vierten hacia el cónyuge. La presión psicológica en estos momentos es grande a través de reproches al otro o echándole la culpa de todo. Esto trae dificultades de comunicación, resentimiento, enojo, especialmente si existe un diagnóstico de que uno de los dos tiene un problema que impide el embarazo.

A veces Dios es el destinatario del enojo. Las parejas se sienten abandonadas por Él e ignorados en sus plegarias. Sienten que Dios los castiga por algo malo que hicieron.

3.- Negociación
La situación se les va de las manos y la persona generalmente trata de hacer "lo que sea" para recuperar el control. La negociación es un arreglo que ante la desesperación, se hace con Dios o consigo mismo: se prometen cosas o se hacen mandas. Tristemente cuando más negocia una persona, más pierde el control y siente más soledad.

4.- Desesperanza
En este largo camino de la infertilidad, la pareja comienza a sentirse abandonada, desesperanzada, desesperada y desolada. Piensa que no existen opciones viables o positivas a su problema.

El tiempo no ayuda y caen en un estado de desesperanza. La esperanza realista es abandonada, en su lugar, hay dolor, depresión e impotencia. Reconocen que han fallado en lo que consideran una función esencial en su vida. Sentimientos de ser inadecuado, culpa y acusación emergen. Es de naturaleza humana substituir la culpa con acusación, intentando no sentirse responsable. La culpa es dirigida a veces a la pareja, al doctor, o al mundo en general. La seguridad en uno mismo en su sentido de masculinidad o femineidad es amenazada, la actividad normal es interrumpida, y es difícil continuar con la rutina. Las diferencias individuales en el curso de este proceso van a afectar la relación matrimonial, dejando a cada miembro de la pareja aún más solo en su lucha.

Este sentimiento retrasa la recuperación ya que muchas veces se recurre interminablemente al pasado y hay hechos que se cuestionan. A pesar de que los tratamientos para la infertlidad no pueden curar estos sentimientos, las parejas deben hablar de ellos para aprender a manejarlos y seguir adelante hacia la siguiente etapa.

6.- Aceptación
Una vez que la pareja se ha rendido a la desesperación de su duelo, puede comenzar a salir de el. Cuando han llorando bastantes lágrimas, sentido suficiente rabia, se han sacudido emocionalmente tanto uno como la pareja, cada uno puede comenzar a reorganizar y aproximarse a la aceptación y resolución. Y entonces también como pareja lo pueden hacer. Pueden renovar el sentido positivo de ellos mismos a pesar de los problemas reproductivos, reconociendo lo que tienen para ofrecer a cada uno y a un niño, y prepararse a ellos mismos para las tareas que inesperadamente se volvieron necesarias si quieren que su familia crezca a través de otras opciones.

El camino a esta aceptación, en tiempo y en intensidad, varia de una pareja a otra, es diferente entre hombres y mujeres, e incluye otros aspectos de la pareja misma.

Aunque la dificultad reproductiva es identificada en un miembro de la pareja, la aceptación es necesaria en ambos. Se espera una etapa estresante en la relación. Parte de este estrés se debe a la parte no hablada del problema.

"Este momento es cuando la pareja ya no necesita protegerse a sí mismas del dolor de la infertilidad. La aceptación no significa que el problema desaparezca, sino que se puede manejar y se hace de una forma sana, tanto en lo individual como en pareja. En la aceptación se puede hablar del problema aunque sepan que duele, pero que pueden vivir con este dolor al tratarlo adecuadamente. La pareja se adapta y controla la situación. En este momento pueden ya tomar una decisión respecto al camino que seguirán." (2)

7.- Las alternativas y la esperanza
La pareja vive momentos de calma y es cuando se abren las puertas a caminos no pensados, ni planeados por ellos mismos, pero que los invitan a continuar una vida feliz.
En esta etapa se pueden plantear distintas alternativas de poder llegar a ser padres.

La pareja fértil de la persona infértil la mayoría de las veces se ve así misma como infértil, ya que vive el duelo de la pérdida de sus sueños y expectativas. Aún cuando reconozca que tienen la opción de vivir su fertilidad con una pareja reproductiva distinta (por ejemplo donador), debe trabajar sus pérdidas por infertilidad, reconociendo que eligiendo una opción que va a impedirle perder continuidad genética, la gratificación emocional y física de la experiencia del embarazo y de ser madre o padre, aún va a renunciar a un sueño de concebir juntos un hijo.

Hay parejas que ya tienen un hijo y no pueden tener otro. En este caso el proceso de duelo y aceptación no es más sencillo. Algunas parejas pueden atenuar sus sentimientos ya que han comprobado su fertilidad por lo menos una vez. Sin embargo, el estrés externo es mayor para estas parejas, ya que suelen vivir desolación e incomprensión por parte de los doctores, familiares y amigos.

Los duelos no resueltos pueden afectar a varios aspectos de sus vidas: físico, emocional, relacional y espiritual.

Basado en Artículo de Internet,Girault, Ma. Inés. INFERTILIDAD. y experiencias obtenidas de pacientes en trabajo terapeutico

 


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